Tapa Inexorable

¿Se puede, siendo un nieto inocente de toda infamia, hurgar hasta desentrañar los más viles secretos del abuelo?
¿Se puede permitir que el secreto nos atraviese, lanzándonos a hurgar en el secreto como quien bucea en aguas de la infamante heredad?
¿Se puede narrar como una forma de expiación?
¿Se puede reescribir los sueños del otro para intentar comprenderlo es su vigilia?
¿Se puede aceptar sin juzgar una inteligencia a la vez brillante y despiadada?
¿Se puede desnudar un alma humana hasta alcanzar sus más abominables entretelas que son, para colmo, las más deslumbrantes?
¿Se puede desde la más profunda, poética y ecuménica fe reincidir en los pecados?
¿Se puede desde la lujuria de la carne olvidar por momentos la acuciante lujuria del dinero?
¿Se puede esgrimir la piedad para asomarse a la profunda impiedad del otro, o viceversa?

Sí, se puede. Así lo demuestra con enorme lucidez este libro que es confesión, es saga familiar, es atrapante novela, es la reescritura de un mito.
Y lo va entendiendo Isaac, el nieto que logra paso a paso abrir las compuertas del secreto de Ismael para revelar hasta qué punto su abuelo “era un hereje que engendraba dioses en su pensamiento y les rendía un culto que suprimía su voluntad”.

Luisa Valenzuela

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